Este año la corporación de la madrugá baezana está celebrando el XXV Aniversario de la primera salida a costaleros del Nazareno, con tal motivo han organizado una convivencia con todos los costaleros que a lo largo de estos veinticinco años han formado parte de las cuadrillas de costaleros de la cofradía.
Desde la hermandad de El Huerto aprovechamos para felicitar a la hermandad por estos años saliendo a las calles de Baeza a hombros de sus hermanos y hermanas.
miércoles, 29 de febrero de 2012
Cartel Huerto San Fernando 2012
La Venerable Hermandad y Cofradía de Penitencia de la Sagrada Oración de Nuestro Señor Jesucristo en el Huerto, María Santísima de Gracia y Esperanza Coronada y Beato Marcelo Spínola nos ha hecho llegar el cartel anunciador que dicha corporación edita.
La instantánea es de José Alberto Ortíz Benítez
Pregón de la Juventud Cofrade de Barcelona
Desde el Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis de Barcelona, nos llega la nota de prensa que a continuación os reproducimos:
El sábado 3 de marzo a las cinco de la tarde, tendrá lugar en la Iglesia de San Jaime de Barcelona, el cuarto pregón de la Juventud Cofrade de Barcelona, que organizan conjuntamente el Consejo General de Hermandades y Cofradías y la Coordinadora de Jóvenes Cofrades de Barcelona.
En esta cuarta edición será Nazaret Paniagua, cofrade de origen extremeño afincada en Barcelona, la que tendrá el honor de pregonar la Semana Santa de la provincia eclesiástica. El acto será acompañado por la actuación de la Agrupación Musical 15+1 de L’Hospitalet de Llobregat.
Finalizado el acto la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias presentará el cartel de Semana Santa de la hermandad.
Podéis conocer un poco más a la pregonera de este año en una entrevista que encontraréis en la web del Consejo.
Junta de Costaleros
Cofradía de la Sagrada Oración de Nuestro Señor Jesucristo en el Huerto de los Olivos y María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos.
Queridos hermanos en Cristo de la Oración y Nuestra Madre del Rosario:
Queridos hermanos en Cristo de la Oración y Nuestra Madre del Rosario:
Próximas las fechas de nuestra Semana Santa nos ponemos en contacto contigo, como costalero de nuestro Cristo, para comunicarte que los ensayos comenzaran el próximo JUEVES 1 DE MARZO A LAS 20:30 HORAS EN LA SEDE DE LA AGRUPACION DE COFRADÍAS
(balcón del concejo, antiguo INEM junto al bar las Vegas. Para orientarnos un poco mejor el edificio que hace esquina en el PASEO, con la calle que sube para el Ayuntamiento).
Como ya hiciéramos el año pasado, el primer ensayo en la sede se realiza con el objetivo de una primera toma de contacto, en la que se proyectará un video de la estación de penitencia de 2011, si tenéis algún video vosotros os los traéis, se valoraran vuestras sugerencias para mejorar aspectos que así lo requieran así como cualquier otra propuesta que deseéis realizar. Además este año vamos a hacer sudaderas de la cofradía, que en esta reunión se dará todo tipo de información y quien lo deseé podrá adquirirla.
Como ya hiciéramos el año pasado, el primer ensayo en la sede se realiza con el objetivo de una primera toma de contacto, en la que se proyectará un video de la estación de penitencia de 2011, si tenéis algún video vosotros os los traéis, se valoraran vuestras sugerencias para mejorar aspectos que así lo requieran así como cualquier otra propuesta que deseéis realizar. Además este año vamos a hacer sudaderas de la cofradía, que en esta reunión se dará todo tipo de información y quien lo deseé podrá adquirirla.
Los demás ensayos, serán TODOS LOS SABADOS HASTA EL DOMINGO DE RAMOS, en la cochera de todos los años de nuestro hermano Juan Ruiz, en el polígono de la Escareruela, última calle del polígono, A LAS 5 DE LA TARDE.
Por lo que en resumen quedaría así:
PRIMER DIA: TOMA DE CONTACTO Y VIDEO, JUEVES 1 DE MARZO A LAS 20:30 HORAS EN LA SEDE DE LA AGRUPACION DE COFRADIAS.
ENSAYOS:
PRIMER ENSAYO: SÁBADO DIA 3 DE MARZO A LAS 5 DE LA TARDE.
SEGUNDO ENSAYO: SÁBADO DIA 10 DE MARZO A LAS 5 DE LA TARDE.
TERCER ENSAYO: SÁBADO DIA 17 DE MARZO A LAS 5 DE LA TARDE.
CUARTO ENSAYO: SÁBADO DIA 24 DE MARZO A LAS 5 DE LA TARDE.
Os informamos también que tenemos disponibles los libros de Semana Santa 2012 por si queréis adquirirlos al precio de 8 euros.
Sin más recibe un cordial y afectuoso abrazo.
Teléfono de contacto del capataz, Francisco Javier Moreno (Paquito): 619668844
Encargado de costaleros, Pedro Manuel Gallego: 671420773
jueves, 23 de febrero de 2012
Homilía del S.S. Benedicto XVI en la misa Miércoles de Ceniza.
EL SENTIDO DEL SIGNO DE LA CENIZA CUARESMAL
Queridos hermanos y hermanas; Con este día de penitencia y de ayuno -el Miércoles de Ceniza- comenzamos un nuevo camino hacia la Pascua de Resurrección: el camino de la Cuaresma. Quisiera detenerme brevemente y reflexionar sobre el signo litúrgico de la ceniza, signo material, elemento de la naturaleza, que en la Liturgia se vuelve un símbolo sagrado, muy importante en este día que da comienzo al itinerario cuaresmal.
Antiguamente, en la cultura hebraica, era muy común cubrirse la cabeza con ceniza, como signo de penitencia, junto con vestirse de sayal o de trapos. Sin embargo, para nosotros los cristianos, hay este único momento, que además tiene una notable relevancia ritual y espiritual. Ante todo, la ceniza es uno de esos signos materiales que implican al cosmos en la Liturgia. Los principales son evidentemente los de los Sacramentos: el agua, el óleo, el pan y el vino, que se vuelven verdadera y propia materia sacramental, instrumento a través del cual se comunica la gracia de Cristo, que llega hasta nosotros.
Pero, en el caso de la ceniza, se trata de un signo no sacramental, aun permaneciendo ligado a la oración y a la santificación del Pueblo cristiano: en efecto, se prevé, antes de la imposición individual en la cabeza, una bendición específica de la ceniza – que realizaremos dentro de poco – con dos fórmulas posibles. En la primera, la ceniza se define como ‘austero símbolo’; en la segunda se invoca directamente sobre ella la bendición y se hace referencia al texto del Libro del Génesis, que puede acompañar también el gesto de la imposición:«¡Recuerda que eres polvo y al polvo volverás!». (Gn 3,19) Detengámonos un momento en este pasaje del Génesis. Concluye con el juicio pronunciado por Dios después del pecado original: Dios maldice a la serpiente, que hizo caer en el pecado al hombre y a la mujer; luego castiga a la mujer anunciándole los dolores del parto y una relación desigual con su marido; finalmente, castiga al hombre, le anuncia la fatiga del trabajo y maldice el suelo. «¡Maldito sea el suelo por tu culpa!» (Gn 3,17), por causa del pecado.
Por lo tanto, el hombre y la mujer no son maldecidos directamente, como lo es la serpiente, sino por causa del pecado de Adán, es maldecido el suelo, de donde fue sacado. Volvamos a leer la magnífica narración de la creación del hombre de la tierra: «Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente. El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado» (Gn 2,7-8). He aquí, pues, que el signo de la ceniza nos vuelve a llevar al gran cuadro de la creación, en el que se dice que el ser humano es una singular unidad de materia y de soplo divino, a través de la imagen del polvo del suelo plasmado por Dios y animado por su aliento de vida, soplado en la nariz de la nueva criatura.
Podemos observar cómo en la narración del Génesis el símbolo del polvo sufre una transformación negativa debido al pecado. Mientras que, antes de la caída, el suelo es una potencialidad totalmente buena, regada por un manantial (Gn 2,6) y capaz, por obra de Dios, de germinar «toda clase de árboles, que eran atrayentes para la vista y apetitosos para comer» (Gn 2,9), después de la caída y la consiguiente maldición divina, el suelo producirá «cardos y espinas» y sólo a cambio de «dolor» y «sudor de la frente» concederá al hombre sus frutos (cfr Gn 3, 17-18). El polvo de la tierra no recuerda ya el gesto creador de Dios, todo abierto a la vida, sino que se vuelve signo de un inexorable destino de muerte: «¡Porque eres polvo y al polvo volverás!». (Gn 3,19).
Es evidente en el texto bíblico, que la tierra participa de la suerte del hombre. En este contexto, san Juan Crisóstomo dice en una homilía suya: «Mira cómo, después de su desobediencia, todo le es impuesto al hombre, de modo contrario a su precedente estilo de vida» (Homilías sobre el Génesis 17, 9: pag 53, 146). Esta maldición del suelo tiene una función medicinal para el hombre, que debería ser ayudado por las «resistencias» de la tierra a mantenerse en sus límites y reconocer su propia naturaleza (cfr ibid.). Así, con una bella síntesis, se expresa otro antiguo comentario: «Adán fue creado puro por Dios, para su servicio. Todas las criaturas le fueron concedidas para servirlo. Él estaba destinado a ser el señor y rey de todas las criaturas. Pero, cuando el mal llegó a él y conversó con él, él lo recibió por medio de una escucha externa. Luego, penetró en su corazón y se adueñó por entero de su ser. Al ser capturado de esta forma, la creación, que lo había asistido y servido, fue capturada con él». (Pseudo – Macario, Homilías 11, 5: pag 34, 547).
Decíamos hace poco, citando a Crisóstomo, que la maldición del suelo tiene una función «medicinal». Ello significa que la intención de Dios, que es siempre benéfica, es más profunda que su misma maldición. Ésta, en efecto, se debe, no a Dios, sino al pecado, pero Dios no puede no infligirla, porque respeta la libertad del hombre y sus consecuencias, aun negativas. Por lo tanto, en el castigo y también en la maldición del suelo, permanece una intención buena que viene de Dios. Cuando Él dice al hombre: «¡eres polvo y al polvo volverás!», junto con el justo castigo quiere también anunciar un camino de salvación, que pasará justo a través de la tierra, a través de ese «polvo», de esa «carne», que será asumida por el Verbo. Es en esta perspectiva salvífica que la palabra del Génesis es recordada por la Liturgia del Miércoles de Ceniza: como invitación a la penitencia, a la humildad, a tener presente la propia condición mortal, pero no para acabar en la desesperación, sino más bien para acoger, justo en esta nuestra mortalidad, la impensable cercanía de Dios, que, más allá de la muerte, abre el pasaje a la resurrección, al paraíso finalmente reencontrado. En este sentido, nos orienta un texto de Orígenes, que dice: «Lo que inicialmente era carne, de la tierra, un hombre de polvo (cfr 1 Cor 15,47), y fue deshecho a través de la muerte y de nuevo hecho polvo y ceniza –en efecto está escrito: eres polvo y al polvo volverás – viene hecho resurgir de nuevo de la tierra. Luego, según los méritos del alma que habita el cuerpo, la persona avanza hacia la gloria de un cuerpo espiritual». (Sobre Principios 3,6,5: 268, 248).
Los «méritos del alma», de los que habla Orígenes, son necesarios; pero son fundamentales los méritos de Cristo, la eficacia de su Misterio pascual. San Pablo nos ofrece una formulación sintética en la segunda lectura: «A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él» (2 Cor 5,21). La posibilidad para nosotros del perdón divino depende esencialmente del hecho de que Dios mismo, en la persona de su Hijo, ha querido compartir nuestra condición, pero no la corrupción del pecado. Y el Padre lo ha resucitado con el poder de su Santo Espíritu y Jesús, el nuevo Adán, se ha vuelto «un ser espiritual que da la Vida» (1 Cor 15,45), la primicia de la nueva creación. El mismo Espíritu que ha resucitado a Jesús de entre los muertos puede transformar nuestros corazones, de corazones de piedra en corazones de carne (cfr Ez 36, 26). Lo hemos invocado hace poco con el Salmo Miserere: «Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu» (Sal 51, 12-13).
Aquel Dios que expulsó a nuestros progenitores del Edén ha mandado a su Hijo a nuestra tierra devastada por el pecado, no lo reservó, con el fin de que nosotros, hijos pródigos, podamos volver, arrepentidos y redimidos a su misericordia, en nuestra verdadera patria. Así sea, para cada uno de nosotros, para todos los creyentes, para cada hombre que humildemente se reconoce necesitado de salvación. Amén.
Carta Pastoral CUARESMA de 2012
El próximo día 22 de febrero, Miércoles de ceniza, iniciamos el camino cuaresmal que nos conducirá hasta la gran fiesta de los cristianos: la Pascua de Resurrección. Será, este año, el Domingo 8 de abril. Son días de conversión personal y comunitaria que pasa por la oración y el ayuno, por la renuncia y humildad. Nuestro encuentro personal con Jesucristo nos llevará a verle también en los hermanos.
Al imponérsenos la ceniza la Iglesia suplica ante el Señor que nos fortalezca con su auxilio “para que nos mantengamos en espíritu de conversión y que, la austeridad penitencial de estos días, nos ayude en el combate cristiano contra las fuerzas del mal”.
1. Pensemos que el anuncio de la Cuaresma tiene un contenido alegre y gozoso. Es para crecer en libertad, creatividad y para interiorizar y seguir la gran verdad: Jesucristo. Con Él y en Él salimos de la mediocridad hacia la novedad. Rejuvenece nuestro bautismo, abre sus brazos Dios y nos transforma con su cercanía.
Es tiempo de romper ataduras fuertes, por la lejanía de Dios, o de hilos de araña, que también nos retienen, como caprichos que nos impiden mirar con más libertad a lo alto y reconocer que Dios nos quiere, que está en nuestros hermanos.
Es un recorrido para salir de nuestras rutinas, mirar al horizonte pascual y caminar por la senda de la fe y del amor. Hacer “una ruta nueva” abandonando lo que es “nuestro”, como hizo Abraham y todos los que ponen su confianza en Él, para encontrar la novedad que siempre esperamos. Despertemos del sueño.
2. Es camino hacia la Pascua:
- Reconocer nuestra mentalidad mundana que se nos pega a todos, aun sin buscarlo. Nos encanta ser “pequeños dioses” e independizarnos del Señor. Por eso el ejercicio de nuestro encuentro diario en la oración, durante este tiempo, es crucial. Jesús, oíamos hace pocos domingos: “Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y se puso a orar” (Mc. 1, 35).
- Convencernos interiormente de que hacemos este camino para vivir y no para “fastidiarnos”. La Cuaresma no es sobre todo para instruirnos en algo, sino para iniciarnos o profundizar en el misterio de la muerte y resurrección de Jesús. Si hay muerte en nuestra vida, si hay ayuno y penitencia, es porque con ello anunciamos y buscamos algo nuevo: encontrarnos con la Vida que es Cristo y, con Él, participar de su Resurrección. Ayunamos para encontrarnos con el alimento verdadero. “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt. 4, 4).
- Compartir lo que tenemos en nuestro corazón y en nuestras manos. Las cosas innecesarias sofocan la voz interior y la de Dios. El confort suele anquilosar el corazón y hacerlo pequeño. En nuestro recorrido cuaresmal debe destacar la caridad fraterna y la limosna, el desprendimiento alegre de lo nuestro para los demás. Jesús alabó la limosna de una viuda pobre: “Ha echado, dijo, todo lo que tenía”.
3. Como en años anteriores Su Santidad, Benedicto XVI, nos ha enviado un profundo y claro Mensaje para esta Cuaresma. Lleva por título: “Fijémonos los unos en los otros para el estímulo de la caridad y de las buenas obras” (Hb. 10, 24).
Nos invita: “a confiar en Jesucristo como Sumo Sacerdote, que nos obtuvo el perdón y el acceso a Dios”. Esta acogida a Cristo, dice el Santo Padre, tendrá sus frutos: una vida que se despliega según las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.
Destaca el Papa también que, para estos logros, es muy importante participar en los actos litúrgicos y en la oración de la comunidad cristiana.
Ruego, de forma especial, a los sacerdotes que, haciendo “nuestro” el Mensaje del Santo Padre, traslademos luego antes nuestros fieles encomendados los tres aspectos fundamentales de la vida cristiana que se desarrollan en el mismo: la atención al otro, la reciprocidad y la santidad personal.
Renovemos también, como Pastores, nuestra disponibilidad, muy especial durante todo este tiempo, para atender elministerio de la reconciliación, no sólo de forma comunitaria, sino también de forma individual, al tiempo que exhortamos a todos los fieles a este encuentro alegre con Dios Padre que nos regala, en su Hijo, el perdón de nuestros pecados.
Con mi saludo agradecido en el Señor.
+ Ramón del Hoyo López
Obispo de Jaén
martes, 21 de febrero de 2012
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